Taiji, mi forma de vida
Por Yang Jun

Por Yang Jun
Traducción: Guillermo García Salmorán


El Taijiquan es un tesoro de las artes marciales chinas con una larga tradición. Cada escuela de Taiji trasmitió las historias familiares con respecto al desarrollo y continuación de una generación a otra. Para el Taijiquan del estilo Yang, empezó cuando se supo de Yang Luchan. Posteriormente, Banhou y Jianhou tuvieron que entrenar duro para dominar su arte y con ellos la forma evolucionó de un pequeño a un mediano concepto. Después, Yang Chengfu modificó la forma por un concepto mayor para ajustarla a las circunstancias de aquella época. Sus aportaciones llevaron a que la forma de Taijiquan del estilo Yang se convirtiera en la más practicada y popular. Después de eso, los cuatro hermanos, Zhenming, Zhenji, Zhenduo y Zhenguo, continuaron con el desarrollo y promoción del Taijiquan fuera de China.




A pesar de que han sido casi 200 años desde su fundación, el Taijiquan del estilo Yang aún se mantiene fuerte después de seis generaciones. Según mi propia experiencia personal, siento que esto se debe a la perseverancia y esfuerzo de cada generación por trasmitir nuestro arte familiar a las siguientes generaciones. Cuando era muy joven, viví con mis abuelos. No fue fácil para mis abuelos criarme. En aquel tiempo, mi abuelo estaba en Xinzhou y mi abuela y yo en Huaiyin. Tenía entonces menos  de tres años de edad. Mi abuela no sólo tenía que trabajar, sino que al mismo tiempo tenía que cuidarme. En aquella época, cuando vivíamos en las montañas, el agua tenía que acarrearse en un balde. A pesar de que mi abuelo estaba muy lejos, frecuentemente pedía prestado la bicicleta de su colaborador para que pudiera visitar a mi abuela y a mí durante los fines de semana.
Posteriormente, cuando tenía menos de seis años, me fui a vivir con mi abuelo en Xinzhou donde él trabajaba. Todas las mañanas, mi abuelo y sus alumnos practicaban al aire libre. Como normalmente me despertaba más tarde, me levantaba después de que mi abuelo terminaba su práctica matutina. Sin embargo, un día me levanté más temprano y me di cuenta de que estaba solo. Me asusté puesto que la puerta de la casa estaba cerrada con llave y no podía salir. Empecé a gritar, pero nadie pudo oírme. Más tarde, me asomé por la ventana y vi a mi abuelo y a un grupo de personas practicando artes marciales a lo lejos. Logré abrir la puerta y salté para estar con mi abuelo. Desde entonces, debido a que me daba miedo a estar solo, le rogué a mi abuelo que me despertara antes de que se fuera a su práctica matutina. Eso marcó el principio de la fase del aprendizaje de mi carrera en las artes marciales. Todavía recuerdo la primera vez que realicé una demostración de Taijiquan en mi presentación en el jardín de niños.
Mi abuelo fue muy estricto disciplinándome. Debido a que el aprendizaje de las artes marciales es acumulativo y el Gongfu requiere del entrenamiento diario, fue algo aburrido y monótono para un niño. A pesar de que mi abuelo me exigía en que persistiera en mi práctica matutina diaria, eso no afecto mis estudios durante el día. De hecho, mi abuelo normalmente me despertaba para la práctica matutina después de que él hacía la suya. En ese momento, él utilizaba ese tiempo para preparar su almuerzo que se llevaba para trabajar. El invierno en el Norte de China es muy frío. De este modo, al practicar al aire libre, si no se tiene un cierto nivel da habilidad, se siente el frío intenso que penetra por manos y pies. Cuanto más tiempo se practica afuera más insoportable se vuelve el frío. A menudo las ventanas de cristal se cubrían densamente con escarcha de manera que era imposible ver afuera desde el interior. Así, cuando practicaba, con frecuencia aumentaba mi velocidad y acortaba esquinas para terminar las labores que mi abuelo me había asignado. Mi abuelo muchas veces me preguntaba: “¿Por qué tu práctica es tan rápida”? Le contestaba: “Seguí sus instrucciones y completé mi práctica”. Sin embargo, un día mientras estaba practicando afuera, mi abuelo derritió la escarcha de la ventana con el calor de sus manos y vio lo que yo estaba haciendo. Después de que terminé mi práctica poco correcta, mi abuelo con una expresión seria en su rostro, me llevó afuera para rehacer mi práctica correctamente conforme a sus instrucciones. Desde ese día en adelante, no me atreví a tomar más atajos.
Mi abuelo deseó firmemente en tener un sucesor que continuara con las artes marciales de la familia. Mientras me supervisaba e instruía en mi práctica, al mismo tiempo me permitía sentir el calor de los practicantes de Taijiquan, así como el respeto que la gente le tenía. Al estar aprendiendo y practicando para mejorar mis habilidades, naturalmente aprendí y me familiaricé con los métodos de enseñanza de mi abuelo. Cuando empecé a acompañar a mi abuelo en sus viajes de enseñanza por el país y más tarde en el extranjero, mi vida y el Taijiquan se entrelazaron fuertemente. En 1982, después de las sugerencias y apoyo de los entusiastas del Taijiquan, mi abuelo fundó la Shanxi Province Yang Style Tai Chi Chuan Association en Taiyuan. Cuando era adolescente ya acompañaba a mi abuelo a las reuniones y participaba en competencias y demostraciones de la Asociación. Por consiguiente, pude desarrollar mis habilidades organizacionales y directivas en la Asociación, los puestos que tuve incluyen el de miembro de la junta directiva, secretario auxiliar, juez principal y vicepresidente de operaciones. Relacionado con la competición, tuve los siguientes puestos: juez, auxiliar de juez principal y juez principal. Todas estas experiencias pasadas me ayudaron en la planificación, desarrollo, administración y aspectos de entrenamiento para crear la Asociación Internacional.
Mi abuelo fue amable y compasivo con la gente. Por este motivo, la adoración y respeto que recibió no sólo fueron por sus habilidades sino, lo más importante, por su virtud marcial. Es fácil para un practicante de artes marciales hablar acerca de la virtud marcial, pero es difícil  tenerla realmente. Cuando mi abuelo enseñaba, sin tener en cuenta si eras joven o anciano, siempre contestaba pacientemente y explicaba sin molestarse. Además, le decía y explicaba cómo practicar. No humillaba a los demás para exaltarse. En mis muchos años de vivir y enseñar con mi abuelo, su manera de hablar y comportamiento se me quedaron profundamente grabados. Es mi modelo, el cual intento emular. Me enseñó cómo arreglar mis situaciones y a cómo tratar a la gente. En los últimos años desde que empecé a enseñar independientemente, he sido reconocido por mis métodos de enseñanza y por cómo tratar a la gente.
En 1980, al realizarse la reforma económica de China, mi abuelo recibió reiteradas invitaciones por parte de los practicantes de Taijiquan del estilo Yang para viajar y enseñar fuera de China. En aquel tiempo, tenía 20 años de edad cuando acompañaba a mi abuelo al extranjero para que me educara y entrenara. Desde 1990 en adelante, ambos viajamos a los Estados Unidos, Canadá, Brasil, Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia, Italia, Suiza y Singapur para enseñar Taijiquan estilo Yang y, por lo tanto, establecer la fundación para desarrollar el Taijiquan del estilo Yang internacionalmente. En 1998, con el apoyo de mi abuelo y la ayuda de los practicantes de Taijiquan en el extranjero, fundé la Internacional Yang Style Tai Chi Chuan Association para promover la organización y desarrollo del Taijiquan fuera de China. Fue en 1999 en Seattle cuando la Asociación se puso formalmente en marcha. Ese mismo año, me mudé a los Estados Unidos para promocionar el trabajo principal de la Asociación Internacional y enseñar Taijiquan. A finales de 2004, la Asociación Internacional había desarrollado treinta centros de la Yang Chengfu Tai Chi Chuan en los Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Suecia, Italia, Francia, Suiza, Canadá, Brasil y Argentina con más de 2000 miembros. La Asociación también organizó y coordinó actividades importantes del Taijiquan en China. En 2002, cuando la Shanxi Province Yang Style Tai Chi Chuan Association celebró su vigésimo aniversario junto con la Segunda Competencia Internacional por invitación, la Asociación fue responsable de organizar a 246 invitados internacionales. Sus emocionantes demostraciones contribuyeron a darle un sabor internacional al evento. Esto estableció el récord del número más alto de amigos internacionales del Taijiquan que participaron en una actividad patrocinada por la Asociación Shanxi. Después de seis años de desarrollo, la Internacional Yang Style Tai Chi Chuan Association ha surgido para ser uno de los más grandes grupos organizados del Taijiquan estilo Yang y por consiguiente es una fuerza significativa.
Después de que me mudé a los Estados Unidos, no sólo me enfoqué en promocionar el Taijiquan tradicional del estilo Yang internacionalmente, sino también en darle importancia al desarrollo del Taijiquan en la zona de Seattle. En 1999, un mes después de que llegué a los Estados Unidos, abrí el Yang Chengfu Tai Chi Chuan Center en el barrio chino de Seattle. Como mi abuelo y yo no habíamos estado antes en Seattle, la mayoría de los habitantes de ahí no estaban familiarizados con el Taijiquan tradicional del estilo Yang. Además de que el lenguaje fue una barrera. Fue difícil al principio y cada mes nuestros gastos excedían nuestros ingresos. No obstante, con el apoyo y la ayuda de muchos alumnos y amigos, la escuela se hizo más fuerte. En 2001, la oficina central de la Asociación Internacional se trasladó a Redmond y está a menos de 500 metros de la oficina principal de Microsoft. La oficina de Redmond fue mi segunda escuela en la zona mayor de Seattle. Hoy, mi escuela se ha convertido en una de escuela Taijiquan con una influencia significativa. En el verano de 2003, la televisora de Guangdong de China vino para hacerme una entrevista especial y el programa ya se ha trasmitido en China.
Lo que me hizo todavía más feliz fue que después de que me establecí en los Estados Unidos, nació mi hijo. Ahora tengo una hija y un hijo. Mi hija se llama Yang Yaning y mi hijo Yang Yajie. En chino los caracteres para hija e hijo combinan  para formar la palabra “bueno”. Seguiré los pasos de mi abuelo y utilizaré sus métodos para educarlos y ojalá que ellos a su vez continúen con la tradición familiar.