La placa del dragón.
Cuento de la nacionalidad Hui.

La placa del dragón.

Cuento de la nacionalidad Hui.

 

             La placa del dragón.

Cuento de la nacionalidad Hui.

  


En otro tiempo en la aldea de Kuming, vivía un viejo llamado Ma Yinngsheng con su mujer.

   Estaban casados desde hacía mas de treinta años, pero no habían podido tener ni un solo hijo.

   ¡Cuánto deseaban tener un descendiente!.

   ¡Misericordioso Alaá, danos un hijo!- oraban todos los días.

   Y sucede que un año la mujer quedo embarazada.

    ¡Cuanta alegría para los dos viejos!

   Paso un año y la mujer no daba luz; pasaron dos años, y nada. El viejo le decía a su esposa:

         Estoy seguro de lo que tienes  no es  embarazo sino enfermedad de vientre hinchado. ¿Cómo un embarazo puede durar tantos años?

   Pero, al cabo de tres años, dio a luz. Los dos viejos se alegraron tanto que no pudieron contener las lagrimas.

    Sin embargo el niño no vino al mundo ni tarde ni temprano, nació en un año de sequía y le pusieron Ganhan.1

     A los dos meses de nacido, Ganhan ya caminaba; al tercer mes ya podía hablar. A los seis meses ya era capaz de ir con su madre a buscar leña y hongos.

   La sequía duraba dos años y del cielo no caía ni una sola gota de agua. La tierra estaba seca y los cultivos marchitos. Y los campesinos para no morirse de hambre, se veían obligados a comer cortezas de árbol y raices.

1 Ganhan, significa en Hui “acudir a la sequía”.

   Cierto día, Ganhán pregunto a su madre:

         Mamá, ¿por qué no cultivamos arroz para comer?

         ¡Hay hijo mío!, el Rey Dragón no quiere darnos lluvias. Sin agua es imposible sembrar.

         Mamá, entonces, yo iré a buscar al Rey Dragón.

         Pero, hijo, el Rey Dragón vive en su palacio que queda en lo más profundo de las aguas. Para ir a buscarlo es necesario dominar el agua.

   Y Ganhan, para poder adquirir la habilidad necesaria y poder buscar el palacio del rey Dragón, todos los días fríos o calurosos, hacía ejercicios de buceo en el estanque del Dragón Negro.

   Cuando ya estuvo lo suficientemente preparado, se lanzó a lo profundo de las aguas. Busco el palacio un día y otro más y no lo encontró. Pasó un mes y otro más y no daba con el palacio.

   Después de cien días de búsqueda inútil, se quedó dormido bajo las aguas.

   Apenas cerro los ojos, se sintió llegar a un palacio de crist
al del cual salía una princesa muy hermosa. Su ropa estaba hecha de coral y sus zapatos de ágata y perlas. Su rostro resplandecía, en tanto sus ojos dependían una luz tan suave como la claridad de la luna otoñal.

   Ganhán se quedo atonito contemplándola.

   La princesa al verla le dijo:

         Ganhan, si quiers llegar al palacio del Rey Dragón, primero tienes que encontrar su entrada. Aprovecha que ahora el Rey Dragón duerme para buscarla enseguida.

   La voz de la princesa era fina y cristalina. Cada palabra parecía una perla.

   Pero cuando la princesa le hiba a decir la forma de encontrar la entrada, se levanto de subito un enorme oleaje que la arrastro en remolinos. Ganhán qusiso seguirla, pero fue lanzado a la superficie del agua.

   Ganhán despertó y respiro profundamente. Luego se lanzo al agua y se sumergío hasta lo más hondo. Esta evez encontró una entrada del tamaño de una persona. Entró en la cueva. Era oscura y el agua muy fría. Apretando los dientes avanzó al tanteo. Pasó un corredor llenó  de zigzags. Todos los sitios que sus manos tocaban eran piedras puntiagudas como cuchillos filosos. Después de mucho esfuerzo, llegó al fondo de la cueva. Ahí encontró una puerta. Estaba bien cerrada y cubierta de espinas. Cuando empujo la puerta, sus manos se hirieron. Intento abrirla  con los pies y también se hirieron. Intentó abrirla con los pies y también se hirieron las plantas de estos. Cuando la embistió con todo su cuerpo, también su cuerpo se lleno de  heridas. Durante todo un día quiso abrirla sin lograr su propósito. Tocó y tocó una noche entera y la puerta seguía cerrada.

         Ganhan, Ganhan- escucho la cristalina voz de la princesa – si quieres abrir la puerta debes traer la placa del dragón.2

  Y Ganhán salio de la cueva y volvío a la superficie del agua. En la montaña, recogió algunas hierbas para curarse las heridas.

   Ya en su casa pregunto a su madre:

         Madre, ¿Dónde puedo encontrar la placa del dragó?

         En la mezquita hijo.

   Y Ganhán partío a la mezquita.

    2 Cuando los musulmanes quieren pedir lluvia, envían a un buen nadador para que lleve una placa de cobre a la cueva del dragón.

  

   Sucede que ese día era día de “Al-Djum ah”3 y todos los muslmanes habían concurrido a la mezquita a hacer rogativas para que lloviera.

    Durante cuarenta días discutieron para saber quien iría a llevar la placa  a la caverna del dragón.

    Ganhán después de saludar al imán, dijo:

         He venido por la placa del dragón.

         ¿Te ofreces a clavar la placa del dragón? ¡Magnifico! ¿como te llamas?

         Ganahan.

         ¿Eres capaz de bucear hasta lo más profundo del agua?

         Si. Y hasta puedo dormir bajo el agua.

         ¡Musulmanes, agradezcamos al Dueño Supremo! ¡Ya tenemos a la persona que puede llevar la placa del dragón!- gritó el imás con alegría.

   Y todos juntaron las manos y rezaron. Ganhan también junto las manos y oró con ellos.

   Enseguida, con el jovén que hiba a llevar la placa del dragón, todos salieron de la mezquita. Caminaban con la cabeza descubierta, descalzos y con varillas de incieso en las manos, mientras rezaban. El imán llevaba la placa del dragón entre sus manos. Gahan siguió a todos para llegar al estanque del Dragón Negro. Soló allí, bajo un sol como fuego, los cuerpos pudieran sentir una agradable frescura.

   Gahan recibió de las manos del iman la placa del dragón y sin siquiera quitarse la ropa se lanzó al agua. Se sumergió hasta la cueva. Atravesó el corredor en zigzag llenó de piedras como cuchillos filosos y llegó a la puerta de espinas. Con la placa del dragón la toco y sus dos hojas se abrieron.

      Y entro al palacio del Rey Dragón. En todo el palacio resonaba una música muy suave. El Rey Dragón, vestido de negro, dormía placidamente sobre el altar. En la boca tenía un precioso rubí color sangre. Ganhan le recordó lo que le dijo la princesa. Se adelanto hasta el altar, tomó el rubí y se lo tragó.

   El Rey Dragón desperto asustado. Lanzando fuego por las narices y la boca, gritó:

         ¿Quién se ha atrevido a robarme mi rubí precioso?

         Yo y ya me lo he tragado- le respondío Ganhan. Entonces el Rey Dragón lívido de cólera, salto y agarró una espada. Con gritos feroces, emplazó a Ganhan:

         Ahora mismo devuélveme mi rubí. Si no me lo devuelves este viejo dragón cortara tu cuerpo en ocho pedazos.

         ¡Idiota negro! Tu has hecho morir a mucha gente de hambre. Dentro de un año exactamente será el aniversario de tu muerte, ¡pues te cortare la cabeza!.

   Y se abalanzó sobre el con la placa del dragón. Al primer golpe lo derribo; al segundo, le rompió los cuernos, y al tercero, le quito la cabeza.

   De esta forma, murió el Rey Dragón. Luego, Ganhan se transformó en dragón. Nadando salio de la cueva y voló hasta el cielo. Al instante comenzó a caer una lluvia torrencial.

 

                                                              (Recogido y redactado por Wang-Dong).